Seguinos en

may 152012
 

Lamentablemente, ayer (14/05/2012) no pude concurrir al debate sobre el anteproyecto de modificación de la ley de propiedad intelectual presentado por Proyecto Sur; sin embargo, esta mañana tuve la oportunidad de escuchar la columna de quien fue la moderadora, la periodista Irina Sternik, en CN23.

Debido a que el mismo día se conoció el pedido de envío a juicio oral por parte de la fiscal Felisa Krasucki en la causa que involucra a Taringa!, el tema fue mencionado en el debate. Considerando que uno de los argumentos de la acusación es el hecho de que, si bien T! no provee alojamiento ni cobra por el servicio, sí obtiene ganancias mediante publicidad, Irina comentó una analogía utilizada durante la charla en defensa del servicio prestado en dicha comunidad y que se habría expresado en términos parecidos a los siguientes:

“Sería como si alguien decidiese prestar un libro a un amigo y contratase un servicio de mensajería para enviarlo, y que se considerase que el hecho de que el motociclista lleve una casaca con publicidad mientras realiza el traslado constituye un delito”.

No sé cómo habrá seguido la discusión en este punto, pero creo que son evidentes los errores de este argumento, a saber:

  • Prestar un libro a un amigo implica que, durante el tiempo en que mi amigo lo tiene, yo no puedo leerlo. Hay plataformas (como Amazon) que permiten este esquema: compro un ejemplar de un e-book y puedo ceder el acceso a su lectura a quien quiera y por el tiempo que lo desee; durante ese lapso yo no puedo acceder al archivo. En Taringa!, los usuarios permiten el acceso a sus archivos (autorizados o no) al resto de los integrantes de la comunidad simultáneamente y generando, de hecho, multiplicidad de copias.
  • Taringa! no es, siguiendo la analogía, un mensajero a quien contratar para llevar un objeto del punto A al punto B. Es un vecino que ofrece gratis su casa para que, entre otras cosas, intercambiemos fotocopias de nuestros libros favoritos, y que pone publicidades en las paredes para solventar los gastos de mantenimiento del edificio.

Entiéndase bien: no pido la cabeza de los administradores de Taringa! ni que los desollen en público. Sé que intentan (las tratativas con la Cámara del Libro son una muestra) encontrar un esquema que contemple los intereses y derechos de todos los involucrados. Sé, repitiendo las palabras que utilicé al difundir la realización del debate, que en un mundo de copias instantáneas y casi infinitas como es la Red, se hace cada vez más necesario definir la relación entre derecho de copia (copyright) y derecho de autor para llegar a una síntesis entre dos realidades que, en posiciones cerradas y extremas, hoy parecen irreconciliables: por un lado, la necesidad de garantizar el libre acceso a los bienes culturales; por el otro, el derecho de autores, editores y demás productores de dichos bienes a percibir ganancias por su trabajo. Sé que la defensa a ultranza de un sistema perimido y anacrónico lleva al fracaso, y que debemos usar toda nuestra imaginación para superarlo con éxito.

Lo que digo es que, si queremos tener un debate serio y maduro, debemos dejar de mostrar como gestas libertarias cosas que no lo son. Debemos llamar a las cosas por su nombre.

Marcelo Higonet